Mi expriencia EVS – Saray

Parece que fue ayer cuando empecé a hacer la maleta para ir rumbo a una de las experiencias más bonitas de mi vida. Siempre los comienzos son duros. Te vas fuera de tu país, lejos de tu familia, amigos, te alejas un poco de tu zona de confort (que en ocasiones es necesario) para tener la oportunidad de cambiar y crecer.

Tienes que aprender otro idioma, hacer nuevos amigos y todo eso da miedo, miedo a lo desconocido  pero tenemos que arriesgarnos a hacer cosas nuevas porque puede ser que todo eso se convierta en algo que te haga cambiar, en todos los sentidos. lo he realizado en una ciudad italiana llamada Forlì, cerca de Bolonia, en la maravillosa región de Emilia Romagna. El centro donde trabajo es un centro diurno donde se hacen distintas actividades dedicadas a personas con discapacidad. 

Podemos encontrar una sala con ordenadores donde los chicos pueden buscar imágenes, vídeos o incluso escribir cuentos, la programación de la semana, entre otras cosas. También se hace una actividad de música y movimiento donde bailan y cantan, juegan a las cartas, les pintamos las uñas y hacemos algún que otro masaje. En verano es más divertido porque con el buen tiempo se pueden organizar distintas salidas como ir a la playa o a la montaña, dar un paseo por el parque y comer fuera al aire libre.

El EVS me ha dado la oportunidad de trabajar con personas que a pesar de sus dificultades siempre te regalan una sonrisa. Es increíble lo que puedes aprender con ellos y cómo puedes crecer personalmente. Me llevo a España un pedacito de cada una de las personas que he conocido. Nos volveremos a ver muy pronto.